Las banderas rojas que tus clientes muestran, y te pueden ahorrar la gastritis.

Te las comparto para que detectes rápidamente a los clientes que No tienen un verdadero interés en comprarte o contratarte.

Aclaro que las alertas están enfocadas para casos en que se ofrecen servicios, aunque también son muy válidas para casos en que se ofrecen productos.

Piensa que alguien que ya está listo para comprar, va a hacer preguntas muy específicas relacionadas con el uso y disfrute de lo que le ofreces, pues sólo busca valor y resultados.

Quien no hace ese tipo de preguntas, entonces se encuentra en otra fase del proceso de compra, en la que buscará sacar de ti el máximo posible de atención e información.

Además, existen otros dos factores que delatan a alguien que no tiene interés en comprar o contratar: el primero es que No es quien tiene el poder de decidir si compra o no, y el segundo es su actitud.

Entonces, las alertas rojas:

  • Dicen que No saben cuánto dinero puede invertir.
  • En la plática descubres que no invierte mucho en su negocio.
  • No tiene idea de cuánto puede valer tu servicio.
  • Dice tener presupuesto de sobra, antes de que tú le des tu precio.
  • Necesitan ver forzosamente referencias o tu portafolio de trabajo. Ojo. Está bien si te los piden Al Final de la negociación, no al inicio.
  • No tiene definido qué quiere lograr con lo que le ofreces.
  • Hace preguntas «para hacer plática», que son sobre tu funcionamiento, como tu cantidad de empleados o tu dirección física.
  • No tiene presión de tiempo para reunirse contigo.
  • No tiene límite para las reuniones contigo.
  • No tiene un plazo de entrega definido.
  • La contratación y sobre todo el pago, dependen de otro evento previo (como que alguien más les pague).
  • No es quien autoriza si te contrata o compra.
  • No tiene un plazo razonable para terminar su proyecto o contratarte.
  • No le ve valor a lo que le estás ofreciendo.
  • No tiene mentalidad emprendedora, o la mentalidad necesaria para aprovechar lo que tú le ofreces.
  • Presume de ser buen pagador.
  • Tiene un fuerte victimismo. Percibe que todo su avance se detiene por obstáculos que la vida le presenta.
  • Pide cosas gratis adicionales.
  • Exige por escrito una propuesta, sin querer hablar previamente de los detalles.
  • Exige demostraciones gratis de tu servicio, como requisito de contratación.
  • Busca controlar todas las etapas del proceso de contratación.
  • Pretende corregir tu oferta con disimulada arrogancia, alegando que te conviene.
  • Quiere servilismo «porque es quien va a pagar».
  • No te respeta a ti, a tu equipo o a tu oferta.
  • No para de mencionar su poco presupuesto.
  • No para de mencionar que tiene otras opciones mejor que tú, buscando que mejores las condiciones de lo que le ofreces. Si lo de las otras opciones lo menciona y hasta el final, como parte natural de su proceso, entonces no es bandera roja.
  • No para de mencionar que, si le das buen precio, te recomendará ampliamente.
  • Sólo quiere hablar, y no se deja guiar por tus preguntas.
  • Sólo busca alguien para platicar.
  • Te hace sentir incomodidad durante el diálogo o negociación.
  • Desvía la conversación para poder contarte alguna anécdota o tema irrelevante.
  • Se esfuerza en demostrar que te está presentando una gran oportunidad de trabajo.
  • Llega con su propio diagnóstico y prescripción, sólo para que le valides.
  • No conoce las amenazas, debilidades o problemas de su negocio.

Ya dependerá de ti el detectar estas alertas, y la cantidad máxima de alertas que te puedes permitir.

Personalmente, no permito más de tres y, dependiendo del caso, a veces con una me basta para descartar a la persona como cliente.

Y no hay que olvidar, que puede incluso darse el caso de que salga alguna de estas alertas, pero al final es indicio de que la persona verdaderamente no tiene dinero para comprarte, y ahí ya es cosa de que evalúes su nivel de interés y decidas si le ofreces plazos de pago, u otra solución.

¡Imagina grandes cosas!

Luis Moreno.

P.D.
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